Gerardo Diego Cendoya (Santander, 1896-Madrid, 1987)[esp], _Alondra de verdad_ [1926-1936] (1941), «Revelación» (1932)
Era en Numancia, al tiempo que declina
la tarde del agosto augusto y lento,
Numancia del silencio y de la ruina,
alma de libertad, trono del viento.
La luz se hacía por momentos mina 5
de trasparencia y desvanecimiento,
diafanidad de ausencia vespertina,
esperanza, esperanza del portento.
Súbito, ¿dónde?, un pájaro sin lira,
sin rama, sin atril, canta, delira, 10
flota en la cima de su fiebre aguda.
Vivo latir de Dios nos goteaba
risa y charla de, Dios, libre y desnuda.
Y el pájaro, sabiéndolo, cantaba.
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